Galería de Arte
Ir a versión en galego

Maruja
Mallo
Cuando
la modernidad en el arte estaba en manos de los hombres

Cuando la modernidad
en el arte estaba en manos de los hombres
una mujer excepcional
irrumpió en escena. Se trataba de la artista gallega Maruja
Mallo. Una mujer que indudablemente marcó el rumbo
de la vanguardia en España y del arte mundial, aunque con escaso
reconocimiento. Porque creemos que no fue profeta en su tierra
Por este y otros motivos que recubren una vida plagada de creatividad,
hemos decidido exhibir algunas de sus obras en nuestra sección
Galería de Arte. Y de esta manera, transitar un poco de
su historia.
Maruja Mallo nació en Viveiro,
Lugo, el 5 de enero de 1902 y poco a poco se fue desplazando hacia
diversos espacios,reales e imaginarios. Su obra pictórica esta
intrínsecamente ligada a la relación con el espacio y
el tiempo que le tocó vivir.
Su formación
artística la llevó a Avilés, a la Escuela de Artes
y Oficios, debido a los compromisos que tenía su padre como funcionario
del Cuerpo de Aduanas.
En Asturias comenzó a exponer su obra más temprana hasta
que se trasladó a Madrid con la finalidad de completar sus estudios
en la Facultad de Bellas Arte de San Fernando y en la Academia Libre
de Julio Moisés.
En el año 1928, Maruja Mallo
realizó su primera exposición individual en los salas
de la Revista de Occidente de la mano del filósofo Ortega
y Gasset, quien sentía una gran admiración por su
propuesta estética modernista. La obra de esa exposición
expresaba un indudable compromiso con el arte de vanguardia, aunque
aún no estaban delineados sus rasgos más surrealistas.
En ese contexto la pintura de Mallo
mostraba una inquietante fusión con elementos de la vida cotidiana
del pueblo, ya que ilustraba poblados repletos de sol, toreros, verbenas,
maquinarias y cine.

En el año 1931, Maruja
Mallo ganó una beca para ir a estudiar a París,
ciudad en la que conoció a André Breton, Paul
Elúard, René Magritte y comenzó a transitar
por los variados caminos del surrealismo. Su obra se torna tan maravillosa
que el mismo Breton le compra una pieza y la considera como la mejor
exponente del surrealismo. Amiga de la bohemia y adelantada para su
tiempo tanto sus pinturas como su vida se embarcaron en las causas más
revolucionarias. Maruja Mallo fue
una mujer de pasiones y esto quedó absolutamente plasmado en
todos y cada uno de sus proyectos.

Esta mujer posee un arraigado compromiso
político que la lleva a tomar participación por la República
Española, con la que colabora a partir de la práctica
pedagógica. Por eso, Maruja Mallo se traslada a Galicia con la
finalidad de participar en misiones educativas, enseñando dibujo
y cerámica. Es ahí donde la sorprendió la guerra
y sus terribles circunstancias encarnada en la dictadura franquista.
Este es el período, quizás más negro y más
triste, ya que la artista debe exiliarse. El desarrollo de la historia
advertirá que lejos de aplacar su capacidad creativa, el exilio
la llevó a integrar nuevos mundos a su obra.
En 1936 su expresión plástica se desplaza
hacia una suerte de arte constructivista, producto de su acercamiento
artístico con el notable artista uruguayo Joaquín Torres
García. Durante ese período pintó elementos naturales
como frutas, minerales, fósiles y también recurre al aprendizaje
de las matemáticas como recurso de exploración estético-espacial.
Casi como un presentimiento, ya que años más tarde, en sus
años del exilio en Montevideo y Buenos Aires se vincularía
con una geometría sensible asociada a una imagen característica
de la cosmogonía de los pueblos originarios de América,
más específicamente los asentados en el Río de la
Plata.
En Buenos Aires, Maruja Mallo pinta
la serie marina y colabora como ilustradora en la revista de vanguardia
Sur, revista en la que participaba como escritor Jorge Luis
Borges.
También publica Lo popular en la plástica española
a través de mi obra (1939), y a partir de ese período comienza
a pintar retratos de mujeres, que algunos críticos e historiadores
del arte catalogaron como precursores del arte pop estadounidense.
De igual talento, carácter y compromiso estético que sus
contemporáneas Frida Kahlo (1907-1954) y Leonora
Carrignton (1917), pero tristemente olvidada al menos por el cine.
Recordemos que se filmó la vida de Frida Kahlo (Frida, Canadá-EE.UU,
2002) y la película de versión libre basada en la vida de
Leonora Carrignton (Gran Bretaña-Francia,1995) y que tuvo
como protagonistas a dos excelentes actrices de la talla de la mexicana
Salma Hayek y la inglesa Emma Thompson respectivamente.
No obstante, Madonna, la cantante, actriz y gran coleccionista
de obras de mujeres guarda un espacio para Maruja en su pinacoteca. Lo
que las producciones cinematográficas independientes no pudieron
hacer con la biografía de Maruja Mallo,
sí lo ha hecho, de alguna manera, el coleccionismo.
Maruja Mallo murió en 1995
sin que su obra alcanzara en vida la trascendencia que merecía
verdaderamente.
Por esta razón, y por su notable calidad pictórica y sensible,
es que el número II y su Galería de Arte se complace
en exponer sus creaciones.
Micaela Fernández Darriba

.
