
Galería de Arte
El arte
de exponer desigualdades
El número 8 de Foeminas
se complace en presentar la obra de una gran artista contemporánea
que elabora una mirada, a partir de su propia experiencia, acerca del
mundo desigual en el que vive.
Tracey Moffat (1960) es hoy por hoy una
de las artistas más emblemáticas de Australia,
pero su obra trasciende las fronteras porque está inmersa en
una universalidad histórica. Tracey Moffat
elabora una visión amplia, plural y poética acerca
de los límites y las desigualdades entre los seres humanos. Por
ello, reproduce en sus trabajos -fotografía, video- las tensiones
que genera la hibridación cultural y racial entre la cultura
blanca y la aborigen, entre lo alto y lo bajo y entre la violencia y
la autonomía femenina.
Tracey Moffat al igual que Ana
Mendieta (1948-1985) fueron criadas por familias adoptivas que
muy poco tuvieron, en términos culturales, que ver con los orígenes
de las propias artistas. Sin ir más lejos Ana
Mendieta, de quien ya nos ocupamos en el número inaugural
de Foeminas, fue adoptada por una familia
perteneciente a una comunidad blanca, protestante y conservadora de
Iowa en EE.UU y "exiliada" por sus propios padres desde Cuba.
En Ana Mendieta hay un desplazamiento cultural
y geográfico bastante marcado que está bien representado
en su obra. En el caso de Tracey Moffat
la situación se torna más compleja, ya que Moffat
nace en Australia, pero es de procedencia aborigen y es adoptada por
una familia blanca de clase trabajadora en Brisbane. Por este motivo
la obra de Tracey está todo el tiempo
atravesada por esta "tensa calma" de conflictos sociales,
raciales, sexuales.
La obra de Ana Mendieta o la de Shirin
Neshat (1957) expone los orígenes apaciguados por el cruce,
la mezcla y la conversación, en el mejor de los casos, entre
las culturas.
Belleza americana
Tracey Moffat
se graduó en la Universidad de Comunicación Visual
en el Queensland College of Art de Brisbane en 1982, y desde
entonces vive y trabaja en Sydney. Su obra recoge toda la experiencia
de su cultura confrontada con la educación que recibió
desde pequeña.
La obra de Moffat se nutre de la memoria
visual de una generación marcada por la imagen espectacular de
los medios. Por ello es frecuente en sus trabajos la convivencia, por
momentos armónica y por momentos violenta, de elementos ficticios
(extraídos del cine, la televisión, la publicidad, etc.)
y hechos reales (autobiográficos, testimoniales, de la cultura
local).
De esta manera y en forma de fijación con el pasado, la artista
recurre a las películas de Hollywood, a la fotografía
publicitaria, a los espectáculos televisivos y a los cuentos
de la niñez con final feliz para darle marco a este excepcional
y frontal choque social sutilmente censurado por la hegemonía.
Esto último se evidencia en dos de sus obras más importantes:
Guapa (1995) y Something More (1989).

Something More, una de las primeras y fundamentales
obras de la artista, está compuesta por nueve fotografías
que narran el sueño frustrado de una empobrecida joven china
que abandona su vida rural para probar suerte en la ciudad. Sin duda,
la historia con un final abierto, gracias al recorte y a la fragmentación
de las imágenes que intencionalmente trabaja la artista para
no dejar certezas en la narrativa, culmina con un infeliz final que
desmiente el mundo hollywoodense o publicitario. De esta manera, la
artista nos confronta con las desigualdades de un entorno televisivo
que se muestra simétrico y armónico pero que oculta otras
realidades, otras imágenes.

Con Guapa ocurre algo similar,
ésta es una serie fotográfica que la artista tomó
cuando estaba en San Antonio, Texas, y se compone de diez imágenes
cuyo tema central es una competición de patinaje. Guapa
exhibe a diferentes concursantes de distintas razas que luchan por conseguir
la gloria del premio. Estas imágenes muestran y esconden una
visión particular de las mujeres en una competencia que las propias
mujeres protagonistas no debieran mantener. Desde este punto de vista
descarnado la artista se pregunta por el mundo femenino y lo adverso
que resulta habitarlo por sus barreras raciales y sexuales.
Esta es la descripción de un mundo, a veces de su propio mundo,
a juzgar por su realismo testimonial, que la incluye porque está
centrado en la hegemonía occidental y patriarcal de la raza blanca.
Un mundo feliz

Otro de los temas recurrentes de Moffat es el conflicto
especialmente el producido entre las culturas, entre los sexos, en el
poder y la dominación propia de los seres humanos.
Un ejemplo de esto es Up in the Sky (1997) compuesta por veinticinco
fotografías que expone un mundo en el que el conflicto y las
desigualdades parece ser la base del intercambio y estar a la orden
del día. En Up in the Sky aparecen imágenes de
hombres luchando, mujeres desmantelando coches, tres monjas fuera de
una casa en ruinas en la se descubre en simultáneo la silueta
de una mujer blanca que sostiene a un niño. Todas y cada una
de estas imágenes están en conflicto y contraposición
y describen litigios intersubjetivos. A su vez, muestran desigualdades
en forma irónica y absurda que desmiente aquella armonía
social plasmada en los discursos publicitarios.
Dentro de esta misma línea puede rescatarse de la obra cinematográfica
de Tracey Moffat: Nice colored girls
(1997), una película que explora la historia de la explotación
entre los hombres blancos y las mujeres aborígenes. Nice colored
girls se ordena a partir del emblemático primer encuentro
entre los colonizadores y las mujeres nativas al mismo tiempo que describe
los denonados esfuerzos de las modernas mujeres aborígenes por
cambiar sus destinos condenados de antemano al rol subalterno de raíz
social y sexual.
Por otro lado, Night cries (1990) presenta el vínculo
que se establece entre una mujer aborigen de mediana edad que se ve
obligada por la situación a cuidar de su moribunda madre, blanca
y adoptiva. La película muestra por un lado la inversión
de roles cuando es la hija adoptada la que debe proteger a la madre
adoptiva ante la enfermedad y la hostilidad subliminal entre madre e
hija de distintas razas y culturas.
El juego de las diferencias

Tracey Moffat expone
como nadie a partir de la poética de su leguaje y las sutilezas
de su discurso un mundo de ocultas pero presentes diferencias.
En Heaven (1997) queda al descubierto el problema de la imposición
de la belleza femenina y los estigmas corporales. Este video desmonta
el imperativo estético puesto en las mujeres para trasladarlo
a los hombres. Heaven muestra la narración fiel, documentalista,
de un grupo de surferos que se desnudan ante la cámara para ponerse
sus trajes de baño. La cámara de Moffat
se vuelve una cámara-ojo y reinvierte el papel de voyeur legitimado
por los hombres desde la historia del arte y la mujer como objeto, como
musa, hasta la forma de venta publicitaria donde la mujer continua siendo
objeto.
En Lip (1999) Tracey Moffat trabaja
el mundo femenino a partir del cine de Hollywood. Esta película
elabora una reflexión acerca del rol que ocuparon las actrices
negras en el cine norteamericano. De igual manera que en los anteriores
trabajos Tracey Moffat plantea de manera
contundente, certera y efectiva que entre el arte elevado y la cultura
de masas, entre las razas, entre lo femenino y lo masculino continúan
existiendo múltiples diferencias.
Sin límites
Con bastantes argumentos Tracey
Moffat desde la presentación de sus trabajos en Cannes
(1993) y en Venecia (Bienal 1997) se ha ganado el lugar de artista
de vanguardia. Sus fusiones estilísticas y temáticas se
ubican inexorablemente en el límite. Por eso su trabajo no se
ajusta a una sola materialidad y se cruza con la fotografía,
el cine y el vídeo, indagando en las posibilidades de lo experimental
y la fragmentación que produce la interpretación de la
televisión, la conversación entre culturas y el fenómeno
de masas.
Las imágenes que ofrece Tracey Moffat
son imágenes inquietantes, obscenas, que perturban, que muestran
ese mundo que se ve y que no, que se oculta, que se padece, que sueña.
Fotografías, películas, videos de mujeres sufrientes,
ambiguas, radicales, dominadas, infelices y de hombres conflictuados
dominantes, marginados, atormentados acompañados por narrativas
poéticas y místicas, acuciantes, traumáticas que
revelan y desvelan y que una vez que se perciben resulta casi imposible
olvidarlas.